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La jara pringosa: El perfume natural de nuestros bosques
La jara pringosa, cuyo nombre científico es Cistus ladanifer, es un arbusto de hojas agrupadas por pares a ambos lados de los nudos, que puede llegar a alcanzar los 2,5 metros de altura. Sus hojas son enteras, alargadas y estrechas, y cuando son jóvenes están muy impregnadas de una sustancia pegajosa que le da un aspecto brillante y se adhiere fácilmente a las manos y a la ropa. Las flores son muy grandes, con tres sépalos y cinco pétalos de color blanco, con una mancha purpúrea en la base; y su fruto es una cápsula globosa con de 7 a 10 compartimentos que se abren en la madurez en otras tantas valvas. Su florecimiento se produce, habitualmente, entre los meses de abril y junio. También conocida como Estepa, forman parte importantísima (cuando no exclusiva) de los matorrales mediterráneos, y algunas son especies pioneras en la recuperación de suelos degradados, especialmente tras los incendios forestales. De hecho su expansión se ve favorecida por ellos; son especies pirófitas cuyas semillas se abren y germinan antes ayudadas por el fuego. Son siempre plantas perennifolias, arbustivas y leñosas, y forman parte del sotobosque mediterráneo o lo sustituyen en etapas de degradación de éste. En cualquier caso, suelen formar masas compactas que cubren totalmente el territorio en que habitan, formando un matorral espeso. Crecen siempre en suelos ácidos (graníticos, pizarrosos) pero casi nunca calizos. Las flores son regulares, hermafroditas. Sus numerosos estambres producen gran cantidad de polen, lo que atrae a muchos insectos, como las abejas que producen miel de jara. Su madera, por ser durísima, se usa en la fabricación de pequeñas herramientas o piezas que vayan a sufrir gran rozamiento, y también como excelente leña. Entre los usos medicinales que se atribuyen a esta planta, se le suponen cualidades antihemorrágicas, cicatrizantes, antiasmáticas, expectorantes, antigastrálgicas, reguladoras del sistema nervioso (insomnio, ansiedad, nerviosismo, etcétera), así como beneficiosas en casos de enfermedades virales e infecciosas (esclerosis en placas, varicela, sarampión, etcétera). Presumiblemente, el nombre Ladanifer hace referencia a un antiguo uso que se le daba a esta especie: tradicionalmente, los pastores de ovejas dejaban a su ganado pastar y pasearse entre estas enormes extensiones de jara pringosa, de modo que la lana de los animales quedaba totalmente impregnada de resina, que posteriormente era obtenida tras el peinado del pelaje de los animales, con el lo se obtenía un preciado aceite para encender candiles. |